GASTRONOMÍA | ¿ATLÁNTICA O MEDITERRÁNEA?

Desde hace muchos años venimos hablando de la dieta mediterránea, la mejor que haya existido, según algunos estudiosos del tema. Con una oferta variada de alimentos frescos y de colores vibrantes, la dieta mediterránea -caracterizada por el consumo de frutas, verduras, pescados, mariscos, cereales y legumbres, aliñados con abundante aceite de oliva- se ha impuesto desde hace años como uno de los patrones alimentarios más saludables.

Esta dieta ha sido asociada con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, así como de otras enfermedades (incluido el cáncer), con una mejora en la calidad del sueño y una mejor salud intestinal.

Sin embargo, otra dieta regional ha estado recientemente dando qué hablar. Es la llamada dieta atlántica, cuyos orígenes se remontan a los pueblos celtas que habitaban el arco atlántico europeo (e incluía Irlanda, Escocia, Gales del Sur, Inglaterra, la isla de Man y la región francesa de Bretaña) y actualmente se conserva en Galicia y el norte de Portugal. Al parecer la dieta atlántica reduce el riesgo de síndrome metabólico.

Esto es la combinación de presión arterial alta, niveles altos de grasa en sangre, obesidad y niveles altos de azúcar en sangre, que puede provocar enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo 2.

Este es un hallazgo muy importante porque el síndrome metabólico, hoy en día, afecta prácticamente al 25% de la población adulta. La dieta se originó en el arco atlántico europeo, pero hoy día se conserva en Galicia y el norte de Portugal.

Alimentos frescos y locales

Como la mayoría de las dietas tradicionales, esta dieta se caracteriza por presentar un elevado consumo de alimentos frescos de temporada de origen local.  Esto incluye un elevado consumo de frutas y de verduras, de legumbres, de papas, de cereales integrales, preferiblemente en forma de pan, de frutos secos, de pescados, de mariscos y de lácteos.

El consumo de carne es moderado, como también es moderado el consumo de huevos. La principal fuente de grasa vegetal es el aceite de oliva, tanto para la cocción como para el aliño.

No solo qué se come sino cómo se prepara

La dieta no solo hace énfasis en los alimentos que se ponen en la mesa, sino en la forma como se preparan. Verduras, frutas, pescados, mariscos, granos y cereales son parte clave de la dieta.

Se utilizan técnicas culinarias muy sencillas, con un mínimo de preparación, como hervir los alimentos, cocinarlos al vapor o en forma de guiso, para mantener tanto su apariencia como su sabor.

Se evitan las frituras. Tampoco se emplean salsas ni nada que enmascare el sabor propio de los ingredientes.

¿Pero qué tan diferente es realmente esta propuesta en comparación con la dieta mediterránea? La dieta atlántica es esencialmente una dieta mediterránea. La mayor diferencia es que el principal alimento básico es papa en lugar de pasta, pero ambas tienen almidón.

Además, el consumo de pescados y de mariscos es muy superior al de cualquier otro patrón alimentario de nuestro entorno, incluida la dieta mediterránea. Lo mismo ocurre con los lácteos, en forma de leche y queso. Y, por último, se prioriza el vino (en cantidades moderadas) frente a la cerveza.

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