SUCESOS | LADRA DE NUEVO

Ladra de NuevoLa lógica y la sindéresis no son, en definitiva, las virtudes esenciales del presidente y dictador Maduro. Y la inteligencia y la prudencia tampoco le acompañan, ni a él ni a sus alfiles, como Pedro Carreño, personaje funesto que ha ocupado todas las posiciones posibles en la tercera línea de mando. La amenaza de dividir en dos a Colombia bombardeando los siete grandes puentes sobre el río Magdalena producen de todo: estupor, risa, rabia y, por supuesto, preocupación.

Estupor porque resulta sorprendente que el gobierno de un país que, como Venezuela, no tiene cómo atender sus necesidades más básicas en alimentación y salud, no tiene energía eléctrica ni gasolina ni nada de nada, se aventure a algo tan ruinoso económicamente como sostener un conflicto bélico con otro país. Da risa que sean tan estúpidos que revelan sus planes y estrategias de guerra; rabia porque nadie amenaza de muerte a un hermano, y eso es lo que, independientemente de los gobiernos que tengamos, somos.

Pero también preocupación porque, conocido el grado de imbecilidad de Maduro, no es descartable que la opción militar sea una de las genialidades que se le ocurran para provocar artificialmente una solidaridad del pueblo venezolano con su gobierno.

Cualquier cosa puede esperarse de un cretino que les niega a sus compatriotas los insumos mínimos para su atención médica, mientras les construye y regala la dotación total de un hospital a los palestinos en su tierra. Así las cosas, como si no tuviéramos suficientes problemas con el mar de coca que nos dejó el gobierno Santos y el resurgimiento de grupos armados por todo el país, ahora tendremos que dormir con un ojo abierto y el credo en la boca para que no nos mande sus sukhois.

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