MUNDO DE HOY | APRENDER A APRENDER

Es vertiginosa la velocidad a la que se mueve la evolución científica, tecnológica y social en estos tiempos, eso todos lo sentimos desde hace unos años. Lo complicado es definir un parámetro para medir esa velocidad cuya aceleración es tan exponencial que hace obsoleto cualquier cálculo, algo así como calcular el valor que tendrá la próxima semana el dólar en Venezuela.

Richard Buckminster Fuller es un arquitecto, inventor y escritor estadounidense que desarrolló la llamada Knowledge Doubling Curve (curva de duplicación del conocimiento), que ilustra gráficamente cómo el conocimiento de la humanidad se está duplicando a un ritmo endiablado. En 1900, la humanidad duplicaba todo su saber cada 100 años; en 1945, cada 25 años, en 1975, cada 12 años, actualmente se calcula que esa tasa no supera los 2 años. En unos pocos años, cuando haya avanzado un poco más lo que se conoce como «Internet de las cosas», el mundo duplicará toda la información que posee cada 11 horas.

Según esto, lo que un universitario aprende en una mañana ya es obsoleto al anochecer del mismo día. Esto significa, ni más ni menos, que se acabó eso de que uno se graduaba y quedaba hecho doctor para toda la vida. El mundo actual, si bien es muy interesante por los avances, como el del traductor instantáneo que mencionamos en una nota de esta edición, también se hace tremendamente exigente en materia de actualización.

Esto se da en todas las áreas del conocimiento, el médico que se gradúa hoy, en cinco años tendrá serias restricciones para trabajar en un gran hospital si no se ha actualizado, es decir, podría decirse que vuelve a quedar en el nivel de bachiller. Lo mismo ocurre en todas las ingenierías, como ya sucedió recientemente con los contadores públicos con la implementación de las Normas Internacionales de la Información Financiera, NIIF. Quien no las maneje queda fuera del mercado laboral.

Un buen ejemplo de los tiempos que vivimos lo da la rapidez a la que se han producido los cambios en los nuevos medios de comunicación, lo que refleja la ebullición del tráfico informativo. Conseguir los primeros 50 millones de usuarios le tomó a la radio 38 años, a la TV le llevó 13 años, al iPod 4 años, a Internet 3 años, a Facebook 1 año y a Twitter sólo 9 meses.

El conocimiento caduca cuando es incapaz de adaptarse a la realidad actual, esto nos plantea la cuestión de saber qué tipo de relación debemos establecer con él y qué clase de competencias deberemos desarrollar para establecer un vínculo eficiente con él. Hace pocos años se nos insistía en la necesidad de aprender a desaprender para despejar espacio en la mente para recibir lo nuevo. La finalidad del conocimiento ya no es su acumulación, sino ampliar la forma y la libertad de adquirirlo y transformarlo. Tenemos que entrenarnos en saber concentrarnos en la almendra del conocimiento que nos interesa y no distraernos en un mar de información efímera.

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