SICOLOGÍA | ¿SE CREE IMPOSTORA?

¿A veces siente que está en una posición que no merece, que hay personas con muchos más merecimientos que usted? Pues bien, no se preocupe, no se trata de un complejo de inferioridad o algo así, a esto, en la nueva sicología, se le conoce como síndrome del impostor, es un trastorno psicológico en el cual las personas exitosas son incapaces de reconocer sus logros.

Quienes lo padecen sienten que no se encuentran a la altura de las circunstancias o que no merecen lo que han obtenido como fruto de su trabajo. El tema ha vuelto a ser objeto de análisis por cuenta de una historia en la que la protagonista logró convertir esa debilidad en una ventaja.

Un café, por favor.

Cuando Sarah Willingham era una veinteañera tenía un trabajo de alta responsabilidad: debía conseguir las mejores adquisiciones para una famosa cadena de restaurantes en Reino Unido. Era una enorme responsabilidad comercial que dependía, en gran parte, de sus habilidades negociadoras para lograr los mejores negocios y cerrar contratos por miles de dólares.

El cuento dice que un día, llegó unos minutos tarde a una reunión clave donde se iban a discutir los términos de un nuevo contrato. Uno de los abogados, que estaba sentado en el otro extremo de la mesa, levantó la vista y le dijo: ¡Gracias a Dios!, quisiera un café con un poco de leche y una cucharada de azúcar'», cuenta la empresaria, comprendiendo de inmediato que la había confundido con una asistente de la oficina.

¿Cómo reaccionó la emprendedora? Se dio la vuelta, le sirvió el café y le preguntó al resto de los negociadores si alguien más quería un café. Nadie más pidió el servicio. Entonces ella se sirvió un café a sí misma y se sentó en el otro lado de la mesa, justo frente al abogado que la había confundido.

Cuando él se dio cuenta de lo que había pasado se puso transparente de la vergüenza. En ese momento, él comprendió la suposición que había hecho al verla tan joven y que lo había llevado a cometer un error. Ella dice que ese fue un hermoso momento en su carrera, realmente fortalecedor, porque me di cuenta de que el síndrome del impostor se convirtió, en ese momento, en su superpoder. 

Nadie quiere sentirse como un impostor en el trabajo. Pero la verdad es que el síndrome del impostor es algo real. Parece, además, que es más frecuente entre las mujeres porque, además de sus competencias profesionales, le añaden su apariencia física, con lo que el síndrome del impostor se convierte así, muy a menudo en el síndrome de la impostora. Dos tercios de las mujeres lo han experimentado.

El síndrome del impostor es una sensación de inseguridad relacionada con los logros laborales. Puede que te sientas como un impostor porque no crees merecer tu trabajo. A menudo, el síndrome del impostor te hace sentir como si estuvieras engañando a tus compañeros de trabajo para que piensen que eres bueno en lo que haces y tienes la percepción de ti mismo como si fueras un fraude. Muchas mujeres creen que su éxito se debe a la suerte o que sus logros son exagerados. 

Estos sentimientos de impostor no solo afectaron a las mujeres de la década de 1970, están presentes, incluso hoy en día, en todo tipo de profesionales y personas de alto rendimiento.

¿Cómo saber si tienes el síndrome del impostor?

Puede que quizá tengas dudas sobre si tienes el síndrome del impostor o tal vez simplemente estés experimentando falta de confianza en ti mismo. Los síntomas del síndrome del impostor o impostora pueden ser los siguientes:

Sentir que solo has llegado a donde estás hoy por un golpe de suerte, y no por tus habilidades o capacidades. 

Basar tu autoestima en la forma en que percibes tus propias habilidades.

Sentir que necesitas ser un perfeccionista para producir un trabajo satisfactorio. 

Sacrificar tu propio bienestar para realizar más trabajo.

Dudas de tus propias capacidades y no crees que hayas llegado hasta dónde estás por ellas o por tu valía.

Sentirte solo, o la necesidad de aislarte, para que nadie descubra tu “secreto”. 

Deterioro de tu salud mental como resultado del exceso de trabajo y el agotamiento.

Sentir que, en cualquier momento, alguien se va a “dar cuenta” de que no eres tan competente como pareces ser, especialmente cuando no hay pruebas de que ese sea el caso.

Si te sientes identificado con alguna de estas sensaciones, no eres el único. El 62 % de los trabajadores del conocimiento de todo el mundo manifestaron haber experimentado el síndrome del impostor. 

Los más propensos a padecerlo

Lo padecen especialmente personas que están en puestos de gran responsabilidad y, a menudo, personas con una carrera profesional de éxito.  Hay 5 tipologías o grupos de personas más propensas a padecer el síndrome:

Perfeccionistas: Las personas excesivamente perfeccionistas se imponen objetivos altos y muchas veces difíciles de cumplir. Nunca están satisfechas con el trabajo realizado porque consideran que siempre podrían hacerlo mejor.

Súper-humano: Cada vez trabajan más y más duro, sin poner límite.

Genio natural: Son aquellas personas que se imponen hacer bien sus tareas en el primer intento, rápidamente y de forma fluida. Cuando no suceden sienten que son farsantes.

Individualistas: Los individualistas no suelen pedir ayuda, consideran que es un síntoma de debilidad.

Expertos: Aquellos que creen que no han sido sinceros con sus capacidades y tienen miedo a ser descubiertos.

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