FUTUROLOGÍA | CORONAVIRUS EFECTOS POSTERIORES

Después de esta crisis causada por la pandemia del coronavirus seis cosas van a cambiar, ojalá para siempre.

1. Policía sanitaria global

La Organización Mundial de la Salud (OMS) podría estar pensando en la necesidad de revisar sus políticas y procedimientos de vigilancia epidemiológica global. Una policía sanitaria global sería una solución factible, pero habrá resistencia de ciertos regímenes autoritarios.

2. Más controles y restricciones para viajar

Viajar en avión deberá ajustarse a la realidad de las enfermedades infecciosas que circulan fácilmente de un país a otro. Probablemente el control de pasajeros con fiebre será una práctica común. Viajar con fiebre ya no será una opción para todo el mundo.

Se acabarán los megacruceros de tres mil y más pasajeros, que incluso antes de la crisis del coronavirus ya representaban riesgos para la salud de los turistas y de la tripulación. La industria tendrá que volver a barcos más pequeños, cambiar sus prácticas sanitarias e instalar controles para descartar turistas con alto riesgo de contagiar a otros pasajeros.

3. Farmacéuticas conscientes

La conciencia del peligro global que representan estas nuevas enfermedades infecciosas hará que los gobiernos exijan a las farmacéuticas y empresas biotecnológicas precios accesibles, asegurándoles al mismo tiempo grandes volúmenes.

4. La salud es un bien colectivo

La idea de que la salud es un asunto de interés individual ha quedado totalmente revaluada con esta pandemia. Claro que la gente tiene que asumir su responsabilidad y mantenerse razonablemente saludable (no fumar, comer sano, hacer ejercicio, manejar el estrés, etc.). Pero la pandemia nos está diciendo de forma brutal que la salud de alguien depende del comportamiento de otros. El acceso universal a los servicios médicos y de hospitalización es un derecho de todos los ciudadanos, no solo porque tengan derecho a ser tratados cuando se enferman, sino sobre todo porque es la mejor manera de prevenir y controlar situaciones de pandemia como la que estamos viviendo.

5. Redes sociales en cintura

Se impone una especie de curaduría de contenidos, como ya lo están haciendo las grandes plataformas como Google, Facebook y Twitter, con el fin de orientar al público sobre las fuentes confiables de información sobre la pandemia de COVID-19. Se necesitan usuarios menos impulsivos, más racionales y más cautos, que puedan contribuir a promover la buena información sobre el coronavirus.

6. Más transparencia, más rendición de cuentas

La transparencia en la información al público es esencial para contener a la pandemia. El público no solo tiene derecho a saber el número de enfermos, el número de fallecidos, el número de quienes se curan, sino que esta información es necesaria con el fin de orientar y persuadir de que se sigan los lineamientos de las autoridades sanitarias para contener la enfermedad. Los regímenes autoritarios no podrán seguir ocultando información.

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