DIETA | HARA HACHI BU

Por años, y décadas, hemos cometido el error de creer que para adelgazar hay que aguantar hambre y seguir estrictamente dietas con las que nos torturan las nutricionistas cuando les hacemos caso. No existe algo más efectivo que el milenario método que enseñaba el famoso pensador chino llamado Confucio, por allá en el año 530 A.C.

Su método, conocido como Hara Hachi Bu consiste en comer solo hasta el 80% de nuestra capacidad de digerir alimentos, para esto es indispensable distinguir muy bien la diferencia que hay entre tener hambre y estar muerto de hambre. Aunque suena muy simple esto encierra el gran secreto de su exitoso secreto. Es algo así como asimilar nuestro estómago al tanque de gasolina de nuestro auto y echarle siempre hasta ¾ de su capacidad, no llenarnos nunca.

El método se practica en Okinawa, el único lugar del mundo con un régimen calórico autoimpuesto. A esto se atribuye que la isla es también el lugar del planeta con una esperanza de vida más alta y con mayor número de ancianos de buena salud que supera los cien años, el índice de masa corporal (IMC) de sus mayores oscila entre el 18 y el 22.

El régimen se aplica desde hace varios años y sus resultados revelan que se han reducido los ataques al corazón, a la vez que los diagnósticos de cáncer y el colesterol de los pacientes ha caído de forma considerable.

Carne, que no falte ni que sobre

En América Latina comemos mucha más carne que en Japón, eso es un hecho. Por eso es importante, para adaptarnos a los preceptos del Hara Hachi Bu, que la ingesta de carne se reduzca casi a la mitad. No que desaparezca de nuestra mesa, pero sí que la comamos lo menos posible.

Adiós al azúcar y a las grasas

Los longevos habitantes de Okinawa evitan el azúcar y las grasas y en cambio apuestan por las sopas, los productos de soja fermentados, la batata y el arroz integral. También los carbohidratos que consumen son integrales y siempre sin refinar. ¿El pescado? Fresco, en pequeñas cantidades y nunca enlatado.

Cuidar el “cómo como”

Comer despacio y con atención –¡fuera de la mesa el teléfono móvil!–, comer cuando uno tiene hambre y no cuando está muerto de hambre, o cuidar las porciones que se comen son algunas de las reglas alimenticias que tienen en cuenta aquellos que antes de empezar a comer pronuncian el mantra Hara Hachi[R1]  Bu.

Pero lo que no se ha explicado tanto sobre el Hara Hachi Bu es qué es exactamente lo que hay que comer para quedar saciado 8 veces de 10. Te presentamos los ingredientes que necesitas para llevar a rajatabla este método japonés que promete vivir más (y no engordar).

Productos de proximidad

No importa cuánto te esmeres en comer sano si no eliges bien los alimentos. Hay tres bases fundamentales: que sean naturales, que sean locales y que sean de temporada. Esto ayudará a que lo que comas te sacie sin empacharte, es decir, será mucho más fácil cumplir la regla del Hara Hachi Bu, “come hasta estar un 80% lleno”.

Las verduras y hortalizas que no deberían faltar

Siempre deben ser protagonistas en una dieta saludable, pero algunas más que otras. Por ejemplo, el brócoli, las espinacas, el pimiento y la cebolla.

También es importante la presencia de legumbres, frutas y granos enteros. Aunque tan importante como el qué se toma es el cómo tomarlo: mejor en pequeñas raciones y en mezclas poco calóricas.

Inconvenientes de comer ese 20% más

Sensación de fatiga y pesadez: si llegamos a saciarnos al 100 %, muy probablemente esto nos haga sentir pesados y sin mucha energía. Haber introducido en el estómago tanta comida fuerza al cuerpo a trabajar más de la cuenta. El estómago necesita reunir una mayor cantidad de sangre que le ayude en el proceso de digestión, lo que produce una inevitable sensación de cansancio. Sin embargo, parar de comer al 80% nos permitirá conservar una mayor cantidad de energía permitiéndonos así, sentirnos más activos y vitales.

Desgaste de tus órganos: como ya hemos visto antes, cuantas más horas de la vida útil de nuestros órganos utilicemos, menos tiempo durarán.

Obesidad: esta es la consecuencia lógica de consumir más calorías de las que necesitamos. El cuerpo las almacena para posibles días en los que el alimento sea escaso. Esa acumulación es el conocido tejido adiposo que recubre el cuerpo. Una acumulación excesiva de dicho tejido está asociada a numerosas patologías que pueden acortar nuestra vida. Y lo que perseguimos es todo lo contrario: prolongar nuestra activa presencia en este planeta.

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