AÑORANZA | HISTORIA DE UN BOLERO ESCRÍBEME

Cuando cayó la dictadura de Pérez Jiménez en 1958, la empresa estatal Aeropostal envió sus aviones a muchos países donde había exiliados del régimen, para retornarlos a la patria. Cuando el avión comenzaba a sobrevolar suelo venezolano los pasajeros aplaudían y cantaban el Himno Nacional, llenos de emoción y de lágrimas. Pero también cantaban el bolero “Escríbeme”, compuesto nada menos que en la prisión de Guasina, por el músico venezolano y preso político Guillermo Castillo Bustamante.

*Guasina*, una cárcel de la terrible dictadura ubicada en una isla en el medio del Río Orinoco, con una temperatura cercana a los 40 grados y llena de serpientes, arañas venenosas y fieras. A tres metros de altura del río, lo que significa que con cualquier lluvia se inundaba y dejaba su estela de larvas, paludismo, mal de Chagas, disentería y toda clase de enfermedades. No tenía rejas, pero nadie huía porque el río está plagado de caimanes y caribes. Cuando llegaban los presos a la isla eran recibidos por los guardianes con planazos y baldes de agua fría.  

La cárcel fue inaugurada por el Gral. López Contreras y utilizada como campo de concentración para presos nazis de la segunda guerra mundial o de la guerra civil española, fue cerrada en 1943.  El dictador Marcos Pérez Jiménez la reabrió en 1951, cuando le envió 446 presos políticos, entre ellos Guillermo Castillo Bustamante, gran pianista y compositor. Escribía los pentagramas en la parte blanca de los aluminios de las cajas de cigarrillos. 

Así compuso “Escríbeme”, motivado porque la dictadura manipulaba y le escondía las cartas que le enviaba su hija Inés, con noticias de su esposa, también presa de la dictadura.

Son tus cartas mi esperanza
mis temores y alegrías
y aunque sean tonterías
escríbeme, escríbeme “
Tu silencio me acongoja
Me preocupa y predispone
Y aunque sea con borrones
Escríbeme, escríbeme
Me hacen más falta tus cartas
Que la misma vida mía
Lo mejor morir sería
Si algún día me olvidaras
Cuando llegan a mis manos
Su lectura me conmueve
Y aunque sean malas nuevas
Escríbeme, escríbeme.

Es este quizás el mejor bolero venezolano y se inmortalizó en las voces de grandes cantantes como Alfredo Sadel, Javier Solís, Lucho Gatica, Roberto Yanes, Rondalla Venezolana y Silvana Di Lorenzo  (estas dos últimas recomendadas).

En 1957, en plena dictadura, Alfredo Sadel invitó para el “Show de Víctor Saume” a la hija del compositor, Norma Inés Castillo de Sáez. Con ella en el programa de televisión se sentó en el piano y comenzó a cantar “Son tus cartas mi esperanza …..”. La joven se soltó a llorar en el estudio para sorpresa de los camarógrafos y los productores, quienes al conocer la historia la acompañaron en el llanto.

Don Guillermo estuvo cuatro años preso, su esposa también fue prisionera política del régimen. Luego, en Democracia fue Director del Canal 5, fundador de Radiodifusora Venezuela y trabajó con Don Rómulo Gallegos en películas mexicanas referentes a sus novelas. Compuso más de trescientas canciones. Murió en 1974 a los 64 años. 

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