ACTUALIDAD | METAVERSO HAY QUE ESTAR EN LA JUGADA

Con el tema del metaverso estamos reviviendo la experiencia que se tuvo a comienzos de la década de los 90’s del siglo pasado. En 1983 había nacido el internet, inicialmente solo con fines militares. Ocho años más tarde, el 23 de agosto de 1991, fue la primera vez en la historia que usuarios externos pudieron acceder a la red que permitía conectar varios ordenadores para compartir información. A partir de su aparición creció como la espuma: en 1993 solo había 100 cuentas WWW (World Wide Web Sites) y ahora, un poco más de 30 años después, en el mundo se encuentran activas un poco más de 1.900 millones de ellas. 

En los 90’s quien no supiera navegar en internet era considerado un perfecto analfabeta estructural, alguien que estaba por fuera del nuevo orden mundial en materia de tecnologías del conocimiento y la información. Algo similar comienza a darse ahora en el planeta con el metaverso, tema que ha hecho su aparición hace un par de años y que tiene una creciente ola de adeptos y adictos, haciendo que quienes no estemos familiarizados con el concepto luzcamos como unos perfectos trogloditas analfabetos.

Para facilitar su comprensión pensemos que es una nueva etapa de desarrollo del internet, en la que podemos pasar de ser espectadores a protagonistas de un nuevo mundo virtual basado en la realidad, al que nos teletransportamos utilizando dispositivos, inicialmente con gafas de realidad virtual que luego serán remplazadas por microchips implantados bajo nuestra piel.

Los mundos virtuales no son nada nuevo, ya existe una gran cantidad de ellos, sobre todo en el sector de los videojuegos, donde te creas un personaje o avatar, y te adentras en ese mundo a vivir aventuras a través de tu ordenador. Sin embargo, el metaverso va mucho más lejos, no busca ser un mundo de fantasía, sino una especie de realidad alternativa en la que podremos hacer las mismas cosas que hacemos hoy en día fuera de casa, pero sin movernos de la habitación.

La idea es crear un universo paralelo y completamente virtual, al que podremos acceder con dispositivos de realidad virtual y realidad aumentada, de forma que podamos interactuar entre nosotros dentro de él, y desde fuera con el contenido que tenemos dentro.

La clave de este metaverso es que es totalmente inmersivo, mucho más de lo que es la actual realidad virtual. Tendremos unas gafas que posiblemente sean parecidas a las actuales para sumergirnos en él, pero también sensores que registren nuestros movimientos físicos para que nuestro avatar dentro de ese metaverso haga exactamente lo mismo. Es una réplica del mundo real pasado a un mundo virtual que tiene una enorme cantidad de posibilidades de uso en los campos industrial, militar, social, académico, comercial y hasta político.

También puede tener aplicaciones prácticas, como reuniones de trabajo en la que todos compartan una oficina virtual conectándose desde sus casas, sin que tengan que preocuparse por arreglarse para la reunión. Da igual si estás en pijama o despeinado, lo que el resto de personas verá será tu avatar, tu personaje virtual.

Un metaverso también podría tener su propia economía, con algún tipo de moneda virtual que podamos comprar con nuestro dinero real, o ganar de alguna manera dentro de las interacciones que ofrezca. Quizá incluso se puedan crear puestos de trabajo.

El metaverso será un gran impulsor y facilitador de los amores a distancia pues nos permitirá interactuar con personas que están físicamente lejos de una manera más realista, mirándonos a nuestros ojos virtuales, ver nuestras gesticulaciones reproducidas por los sensores del casco de realidad virtual que llevemos y hasta la agradable sensación de besarnos, así estemos a miles de kilómetros de distancia. Podremos hablarnos, podremos pasear por mundos virtuales, y no importará desde dónde nos conectemos. Podremos expresarnos como realmente nos sentimos que somos, y no cómo somos físicamente.

Durante los próximos años iremos viendo cómo van lanzándose nuevos dispositivos que busquen conectarnos con esta nueva realidad virtual. La idea es que en el futuro sean muy completos y de precios asequibles, pero hasta que eso sea real, posiblemente todavía no permitan grandes interacciones y sean bastante caros.

Por lo tanto, todavía estamos muy lejos de poder conectarnos todos a un metaverso donde interactuar. Faltan desarrollar ese universo virtual, y también desarrollar la tecnología que haga posible que nos conectemos a él. También hace falta hacer que, cuando exista, esa tecnología sea de fácil acceso para todos.

El hecho cierto es que vamos hacia su masificación y será mejor que vayamos ir tomando posición en este nuevo mundo, tal como lo ha hecho Facebook, que hasta decidió cambiarse el nombre archiconocido en el mundo por el de Meta, mientras que otras como Google y Microsoft están pensando lo mismo.

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