ACTUALIDAD | ÉL, ELLA Y ELLE

Le tendencia o el prurito de cambiarlo todo, porque sí, ha llegado al extremo de modificar hasta los pronombres personales bajo el argumento de que no vivimos ahora en un mundo binario sino de matices. Emily Gardner, quien se declara y considera muy femenina, “pero no exactamente mujer”, desde hace años comenzó a pedirle a sus familiares y amigos que dejaran de referirla como ella y en su remplazo utilizar algún pronombre neutro.

Esto dio origen a una corriente reformista de los pronombres que se cristaliza en tarjetas de presentación, firmas de correo electrónico y redes sociales, donde muchas personas aclaran directamente cuál es su pronombre preferido. 

En inglés, “they” (que significa tanto “ellos” como “ellas”) está ganando terreno como el pronombre elegido por las personas “no binarias” que no se identifican ni como hombres ni como mujeres. En español, el equivalente sería “elle”, un término inventado en el marco del lenguaje inclusivo. 

El auge de las redes sociales hace que las transformaciones culturales ocurran más rápido y se difunden más ampliamente que en épocas anteriores. El diccionario Merriam-Webster recientemente agregó a “they” el significado de pronombre no binario que puede referirse a una sola persona. Y Apple ha añadido emojis “neutrales” que no distinguen entre géneros en la última versión de su sistema operativo, mientras que Google, creador del sistema operativo para móviles Android, había presentado en mayo sus propios emojis no binarios.

Esta nueva situación genera molestias tanto en los no binarios como en los binarios. Los primeros reivindican su derecho a ser referidos con pronombres neutros y se molestan cuando alguien no lo hace. Los segundos reiteran su condición binaria utilizando el pronombre que le corresponde según el género, lo que causa enojo en el otro bando por considerar que lo hacen por burlarse.

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