Page 33 - Unicentro Contigo 122 Septiembre
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Muy helado
Es lo que se llama dolor En general no es peligroso, se toque directamente el paladar
referido: el cerebro malinterpreta trata de un fenómeno benigno, superior, ya que esta zona está
la fuente del estímulo, algo muy autolimitado y sin consecuencias altamente vascularizada y
común en otros tipos de dolor médicas. Esta peculiar cefalea cercana al trayecto del nervio
visceral. se puede evitar con algunas trigémino. Usar un pitillo,
estrategias simples. mantener el líquido en la lengua
Sin embargo, el brain freeze La más eficaz es comer o antes de tragar o no dejar que
podría inspirar estrategias clínicas beber lentamente. Cuando el helado se derrita demasiado
para proteger el cerebro después ingerimos alimentos fríos a gran rápido en la boca pueden ayudar.
de un paro cardíaco, usando velocidad, el estímulo térmico en
hipotermia terapéutica. Este tipo el paladar es demasiado brusco Y si el dolor ya comenzó, hay
de reacciones neurovasculares para que el cuerpo lo compense un truco sencillo: presiona la
rápidas ayudarían a regular la a tiempo, activando la respuesta lengua contra el techo de la boca.
presión intracraneal, el flujo dolorosa. Este contacto ayuda a restaurar la
sanguíneo cerebral y los reflejos También es importante evitar temperatura y aliviar la molestia
autonómicos. En otras palabras, que la materia a baja temperatura en segundos.
un helado puede activar rutas
que los médicos intentan replicar
de forma controlada en cuidados
intensivos.
Todo esto hace parte de
las estructuras profundas del
cráneo, como el nervio trigémino y
el ganglio esfenopalatino, ambos
conocidos por estar implicados
en migrañas, cefaleas en racimo
y neuralgias faciales.
Además, múltiples trabajos
han mostrado que la respuesta
dolorosa al frío podría revelar una
hipersensibilidad del sistema
trigémino, especialmente en
personas predispuestas.
El dolor por estímulo frío
tiene una fuerte relación con
antecedentes de migraña. Las
personas aquejadas por este tipo
de dolor presentan prevalencias
de entre el 55,2 % y el 73,7 %, muy
por encima de quienes sufren
cefaleas tensionales (23-45,5 %).
Si la madre la ha sufrido, el riesgo
se multiplica por 10,7 y si es el
padre, por 8,4.
Todos estos datos revelan que
lo que muchas veces se percibe
como un simple "dolor de helado"
es, en realidad, una expresión
de procesos neurológicos
complejos. Lejos de ser banal,
podría ayudar a entender
mejor los umbrales de dolor y
la predisposición a trastornos
neurosensoriales más amplios.
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