SOCIEDAD | POPULÍSMO

PopulismoSe ha vuelto muy recurrente el tema del populismo con ocasión de las elecciones en Colombia.

Este fenómeno político deriva su nombre del latín populus – pueblo – y no es más que un estilo de gobierno, no es propiamente una ideología política, por eso hay populismos de izquierda y de derecha, aunque abundan mucho más los de izquierda.

El líder populista se apropia del concepto del pueblo – “yo no soy un hombre, yo soy un pueblo”, han dicho en su oportunidad Chávez, Perón, Lula, Gaitán y Petro. Se autodenominan así para mostrar que nadie conoce como ellos sus necesidades y sus ambiciones y que por lo tanto están dispuestos a darle todo al pueblo en pago por su elección y su relección una y otra vez.

El común denominador del populista es su apego enfermizo por el poder, lo que los lleva a desconocer las formas democráticas o a adaptarlas a su conveniencia. Con ello los regímenes populistas, como el venezolano, alardean de demócratas gracias a una buena cantidad de elecciones cada cierto tiempo, en las cuales, indefectiblemente gana el gobierno. Así las cosas, son demócratas en su origen – llegan inicialmente al poder en unas elecciones limpias – pero no son tan demócratas en su ejercicio.

MaduroEl populista es, esencialmente, un irresponsable y embaucador que promete ríos gratuitos de leche y miel para todos sin asegurarse de dónde va a salir la enorme cantidad de vacas y abejas que los produzcan. Sus políticas económicas son desastrosas para cualquier país porque no observan ninguna regla fiscal, elevando con ello los niveles de endeudamiento y de gasto público en subsidios y prebendas al pueblo para que ser reelegidos, emitiendo entonces dinero inorgánico para cubrir los enormes déficits fiscales que genera su desorden, y con ello alcanzando
niveles de inflación desbordados, lo que anula los beneficios de la “política social y humana”, toda vez que no hay impuesto más alto y más regresivo que la inflación. Es decir, con el populismo se sale lo roto por lo descosido y al final el pueblo queda peor, mucho peor, de lo que estaba antes.

El populista presenta su política como “humana” y eso a la gente ignorante le suena como a bondad, caridad, justicia, se imaginan a una madre dulce y generosa que todo lo da por los hijos. Entonces aparecen quienes creen que el Estado debe darles todo, sin trabajar. Llegan a creer que por el sólo hecho de nacer y ser nacionales el Estado está en deuda con ellos y todo les debe ser dado. Desconocen, a propósito, que no hay mejor subsidio que un buen empleo y que éste lo genera la empresa y la iniciativa privada.

Las imágenes de Chávez expropiando lo muestran como a un padre protector de su pueblo, justiciero, valeroso. Eso enloquecía al pueblo quelo alentaba con sus gritos de “así, así, así es que se gobierna”. Hoy mueren por centenares de hambre y enfermedades por falta de medicamentos. El anti populista clásico es alguien como Churchill, que prometió “días de sangre, sudor y lágrimas” a los ingleses. Esa promesa cumplida fue lo que salvó a Inglaterra.

En Suramérica hemos conocido y padecido al populismo muy bien en países como Argentina, Brasil y, muy especialmente, en Venezuela. También se ven brotes de populismo en España y Grecia, entre otros. Ojalá nunca llegue a Colombia.

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